CARNÍVORO BLOG
AQUÍ NO SE DESPERDICIA NADA
El blog te exige mucho y no te devuelve ni las raspas. Una vez que te atrapa no puedes dejar de satisfacer su voracidad. Ahora lo tengo a régimen; si acaso le echo un chascarrillo, un chiste fácil, un artículo de opinión de vez en cuando...
¿QUIÉN ME LO IBA A DECIR?
Adolescente jugando con su sombra (2012)
Hace poco, durante una siesta, estaba oyendo en la radio el homenaje a un pintor muerto, la forma en que explicaban sus obras, y descubrí que al cerrar los ojos producía formas y colores complejos, y que si me concentraba un segundo adquirían sentido de un solo golpe. Digamos que al concentrarme convertía en algo aquella nebulosa prometedora, a la que luego se le podía dar o no una explicación artística o racional. Si el sueño realiza, por así decirlo, vídeos de nuestro subconsciente, cerrar los ojos un segundo producía cuadros. Podía producir cientos de cuadros posibles en unos minutos, abriendo y cerrando los ojos, y hubiera querido tener una impresora de colores conectada a mi cabeza, pues lo difícil era pasarlos al papel y retener la idea con todos los colores y relieves. Este es un ejemplo aproximado, pues el resultado final nunca es el mismo, del único cuadro que concebí en un segundo y llevé al papel, o al ordenador más exactamente. La calidad artística ya sería otra cuestión, pero si la mayoría de las obras contemporáneas se basa en un golpe de ingenio, me parece que esta es otra obra válida, y no tengo ninguna pretensión como pintor. Generalmente el artista trata de despojarse de todos los yugos académicos para llegar a la esencia artítica que está buscando, y eso puede durar décadas, cuando este tipo de impresiones súbitas y más sinceras, te presenta una porción de tu subconsciente tan válida como un sueño. El problema sería la heterogeneidad de la obra producida, pero si puedes elegir entre cientos... Tengo un primo que trabaja en el museo Reina Sofía, y bueno, no me ha prometido nada, pero ¿quién sabe?
FOTOMATÓN (2011)
"La familia siempre es la última en enterarse" (2011)
"Giunse al fin il momento" (2010)
ANTÓN CHEJOV
O UN PROBLEMA DOMÉSTICO.
O UN PROBLEMA DOMÉSTICO.
FJ. Escudero-Silva.
Ha vuelto a suceder. La primera vez me resultó desagradable, me refiero a la mención de... (eso que no pienso pronunciar), pero sólo tenía que pasar unas páginas y continuar como si no hubiera escuchado nada. Antes de terminar el libro alguien encendía la luz de la cocina y el personaje y yo nos llevábamos la misma sorpresa. Eso no significaba que hubiera que pasar por alto a un autor tan reconocido como Antón Chejov, aunque sí dejé pasar un tiempo prudencial antes de retomarlo. Lo mismo debería haber hecho el propio autor para erradicar el problema antes de volver a ponerse a escribir. Por lo pronto me quedé sin saber como acababa el libro, aunque a mí sólo se me ocurría una manera muy eficaz y barata. Pero no, habían venido para quedarse, y un par de años después, en Pedida de mano, Stepan dice:
-¡Lo que tendría usted que hacer es quedarse tumbado o aplastar c..., y no meterse a cazar zorros!
No, yo creo que los zorros son unos animales entrañables, y que me voy a ir a dormir al bosque esta noche, y a la mañana siguiente ya me contará.
Estaba en la biblioteca, en buen estado de ánimo, que es como suceden estas cosas, cuando menos te lo esperas, y me dije: si te has leído a Turgeniev, a Tolstoi y a Dostowiesky, por cosas así no le haces el feo otra vez al bueno de Chejov. Yo creo que necesitaba saber si lo del ruso era una obsesión, así que volví a casa, y al cabo de una hora estaba mirando debajo de la cama, por si acaso:
-Glagoliev: Me estoy regañando por ser una persona sobrante aquí...
-Anna Petrovna: -¿No será porque no se parece a nosotros? ¡Vaya! ¡Se reconcilia usted con las c... antes que con las personas!
-Glagoliev: La estaba buscando, Anna Petrovna, tengo que conversar con usted sobre un asunto.
¡A ver si es verdad!
Comprendo que Chejov quisiera compartir el problema con alguien, y leyendo Pabellón número 6:
-¡Una c....! ¡Una c...! -exclama Sonia, señalando una que corre por la mesa.
-No la mates -dice Aliocha en voz baja-; quizá tenga hijitos.
O en Un asesinato:
“Comemos todos de la misma cazuela, como los mujiks, y en la sopa aparecen...(no puedo seguir)
Esta mañana Chejov se ha superado así mismo. El relato se titulaba: Una buena colección. Y además de la conclusión que he sacado, se me ha ocurrido sugerir: ¿tan difícil resulta poner una rejilla en la salida del vapores del baño y otra en la de la cocina, como hicieron tantos otros autores para obviar el tema?
“Esta c... seca se bañaba en una sopa que me sirvieron en la cantina de una estación de ferrocarril; y este clavo, en una albóndiga que me comí en la misma estación. Este rabo de rata y este trozo de tafilete fueron hallados ambos dentro de un panecillo de la misma panadería de Filippov (¡no Sergei o Mijailk, sino Filippov!, véase el detalle, aunque yo ya veo detalles en todas partes). Esta anchoa, de la que ya no queda sino la raspa, venía en una torta que le regalaron a mi mujer el día de su santo (Y ¿con qué personas se relacionan ustedes, don Antón?, si no es mucho preguntar). Esta fiera llamada ciempiés me fue servida con una jarra de cerveza en una cervecería alemana (¡es que además las colecciona, y sólo tiene que meterse la mano en el bolsillo para enseñarle esas cosas a todo aquel que quiera escucharle!). Este pegote de guano estuve a punto de tragármelo con una empanadilla en una fonda. Y así sucesivamente, querido.”
Me temo que el problema no eran los bichos, ni siquiera el naturalismo del maestro. Dicen que La gaviota es su mejor obra. La tengo ahí, en un estante, desde que me regalaron el libro con El cazador, de Turgeniev (este sí que mataba todo lo que se meneaba), y no me atrevo ni a quitarle el polvo. No sé, por mucha gaviota, tarde o temprano los personajes siempre tienen que volver a casa.
BEETHOVEN A LA LUZ DE LAS VELAS APAGADAS.
BEETHOVEN A LA LUZ DE LAS VELAS APAGADAS.
Adivina quién interpretó a Beethoven en la película de Agnieszka Holland sobre el compositor. Se admiten sugerencias para el próximo rodaje sobre la vida de Juan Sebastián Bach, ambientado en la Cuba de Fulgencio Batista, y que dirigirá Emilio Aragón. Hasta el momento se han presentado al cásting: Gerard Depardieu, la Duquesa de Alba y Susan Boyle. Juan Sebastián Bach es un cocktelero, además de surfista, que reune a los cangrejos en la playa y los pone a hacer música con las pinzas para los turistas, hasta que estalla la revolusión y el ché Guevara lo recluta para asaltar el palacio presidencial a los sones de la chacona nº2, o testamento político-musical.
Lo que me fascinaba de los grandes almacenes no eran las secciones de ropa, de electrónica o las azafatas pintarrajeadas (quiero decir que no solamente), sino los aparcamientos subterraneos. Ese enroscamiento ensordecedor y mareante que hacía el coche de papá en dirección a las profundidades de la Tierra (como mucho hasta el quinto o sexto nivel), encogido del vértigo en el asiento de atrás, apunto de soltar hasta la primera papilla. Así que una vez en Madrid, ya con pelo en el cuerpo, quise satisfacer ese capricho nostálgico y le pedí a un taxista que hiciera el favor de llevarme al subterráneo del Corte Inglés más próximo. De camino estuve preguntándole cúal era a su juicio la taladradora más eficaz del mercado.
-¡Oiga, ya le he dicho que la Black and Decker! -me contestó.
Cuando terminamos de descender, pagué, y pisando tierra firme comprendí que todas las gilipolleces de la infancia tienen derecho a vivir.
ADVERTENCIA
Algunos usuarios han hecho notar la interrelación profunda que exite entre el carácter de estos textos y nuestro pasado de animales en África. Si al principio no me di cuenta de este desliz involuntario (y me temo que sea demasiado tarde para subsanarlo) yo también he terminado por notar cierta propensión a reunirme en manadas, comer vegetales y saltar rios que imagino infectados de cocodrilos. Las primeras manifestaciones vienen acompañadas de visiones. Si una vez terminado este texto, cierra usted los ojos, notará que tiene delante el costado de una cebra de Grevy hembra de entre 150 y 175 kg. Mantenga los ojos cerrados y no intente aproximarse a ella, deje por su seguridad que la noche le envuelva haciéndole pasar desapercibido, y sólo cuando el peligro se haya alejado, abra los ojos y vuelva a leer, esta vez despacio, el mismo texto para no imbocar a fieras más peligrosa aún. Los animales siempre reconocerán olfativamente su presencia en este blog, pero si corre resultará peor. Sus dedos han empezado a acortarse, pero el proceso hasta que se conviertan en pezuñas puede durar décadas, aunque pronto deberá dejar el tenis, los masajes y las conferencias, debido esto último a que es natural que empiece a relinchar, y sobre todo frente al espejo tendrá la repelente sensación de estar comiendo chicle constantemente.
"METERLA EN LA TARTA"
Después de rebatir en su blog a un intelectual de renombre, escondido por razones de prestigio tras un seudónimo que a la hora de ponernos serios no le dejaba en muy buen lugar, he vuelto a curiosear por aquellos lares y me he encontrado una crítica llena de mala uva pero no tan disfrazada sobre mi pobre persona y uno de mis artículos para mi propio consumo y desahogo por la marcha del mundo. No se si sentirme halagado o decepcionado, como cuando venías de la librería con la obra maestra muy publicitada y más premiada, y al rato pensabas: “Joder, pero si esto con documentalista lo saco hasta yo”.
El intelectual en labores de bloguero del Rastro estaba escocido primero por mi falta de respeto a su gloria y porque uno escribe enormes libros del tema en cuestión para darse una patina de intelectual, y luego viene un don nadie que en dos párrafos te puede hacer reconsiderar las muchas distinciones académicas, esas que dan con la edad, hasta que me pidió las tablas. Ya en la intimidad me achacaba opinar libremente como si fuera tan leído como él, lo que hago sin ninguna pretensión de masas, y a lo que al parecer tienen más derecho en la libertad de Internet los escritores consagrados, como si antes de expresarte tuvieras que hacer la comunión, escribir tu primer poemita, matricularte en económicas y luego meterla en la tarta, que decía otro personaje que se parecía mucho al autor. Superadas esas tentaciones, y llegado a intelectual, lo que no me contestó ni a la de tres es qué le parecía lo del banquero condenado y luego indultado. Luego, y ahí es donde cometió la pifia que me hará conservar su anonimato todo lo que pueda, tuve la sensación de que sabía más que yo mismo de mi novela en obras, lo que ya es parte de la miseria de cada cual o del departamento de informática que esconden en el desván, para que se prepare la profesión. Y encima presumiendo.












